El sabor de mi Navidad

El mejor sabor de mi navidad, no se gusta por las papilas sino que está en el recuerdo del corazón. Éramos 26 primos, dos de ellas por desgracia fallecieron en accidente volviendo de Gandía, pero en ese momento estábamos todos: los mayores, los medianos y los pequeños.

Los que vivíamos en Valladolid vivíamos en Navidad en la casa que mis abuelos tenían en Jorge Juan que era muy grande. Y era una casa con misterio. El 24 por la noche venían los Reyes adelantados con el niño.

Por la noche de repente se iba la luz, se oían ruidos extraños, alguno incluso veía a Melchor o Baltasar, y al rato todo volvía a la normalidad y aparecía un saco con un regalo para cada uno…. fascinante la magia que nos llevábamos, que vivíamos, y que indirectamente transmitíamos. Eso, y las visitas a museos o teatros con los mayores, lo guardo con muy buen sabor en mi corazón. Fue cuando fuimos a ver la vénganza de don Mendo al teatro Colón en ese momento.

Isabel

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